La ozonoterapia es la administración de ozono (O3) en el cuerpo con fines terapéuticos, ya sea como monoterapia o como terapia complementaria a otros tratamientos.

El ozono para uso médico es una mezcla de oxígeno-ozono, que se logra haciendo pasar oxígeno puro (O2) mediante una descarga eléctrica que es tanto de alto voltaje como de alta frecuencia. 

Esta reacción química realizada por un equipo especial de electromedicina, produce un gas con concentraciones distintivas de ozono según la patología y el tratamiento. 

El gas, al entrar en contacto con el cuerpo, reacciona con los ácidos grasos insaturados, convirtiéndolos en oxónidos y luego en peróxidos, que producen cambios químicos terapéuticos.

Efectos terapéuticos del ozono

1. ESTIMULACIÓN DE LA CIRCULACIÓN SANGUÍNEA: El ozono cura porque mejora el metabolismo de forma integral. 

Por un lado, mejora el flujo sanguíneo en los tejidos afectados. Por otro lado, transporta oxígeno y por tanto se mejora el aporte energético a las zonas inflamadas. 

Asimismo, al activar la circulación sanguínea, favorece la desintoxicación del hígado y reduce los niveles de colesterol y ácido úrico, ayudando a eliminar los componentes sólidos de la sangre.

Las sucesivas aplicaciones de ozono médico, generalmente resultan en un aumento significativo de oxígeno en todas las células del cuerpo, lo que básicamente significa una mejora en la capacidad celular de auto reparación, disminuyendo sustancialmente el daño celular por falta de oxígeno, independientemente de la enfermedad de base.

2. ACTIVACIÓN DEL SISTEMA INMUNITARIO: El sistema inmunológico es estimulado positivamente por el ozono médico. 

Por un lado, los productos resultantes de la descomposición del ozono se comportan como activadores biológicos de los monocitos y células T, produciendo una liberación gradual de citocinas como el interferón (IFN) gamma y beta, el factor de necrosis tumoral (TNF) y varios tipos de interleucinas (IL) que mejoran la capacidad de nuestro sistema defensivo en beneficio de tipos de enfermedades alérgicas autoinmunes como la psoriasis, el asma y la artritis reumatoide. 

Por otro lado, el ozono también tiene un efecto de vacunación, ya que fragmentos de virus, parcialmente destruidos, pueden funcionar como estímulo para la producción de anticuerpos. 

Además, como el ozono conduce a una mayor agresividad de los glóbulos blancos, asegura que el virus sea atacado más rápido y con mayor fuerza.

3. ACTIVIDAD GERMICIDA GENERAL: El ozono médico también actúa como antiinfeccioso, con potentes propiedades fungicidas, bactericidas y virucidas. Estas propiedades no pueden ser inactivadas por sistemas enzimáticos. Por tanto, actúan sobre cualquier tipo de agresor.

4. ESTIMULACIÓN DE DEFENSAS ENZIMÁTICAS: El ozono es capaz de mejorar el sistema antioxidante y corregir el desequilibrio en el sistema Redox. 

Varios estudios científicos han demostrado que el ozono estimula la producción de tres enzimas que conforman la principal defensa del organismo ante los radicales libres: superóxido dismutasa, catalasa y glutatión peroxidasa. 

El oxígeno es una cuestión de vida o muerte, dado que la llegada de oxígeno a las células da como resultado la formación de radicales libres y el equilibrio entre la producción y eliminación de estos (sistema Redox) depende en gran medida del funcionamiento de las enzimas antioxidantes. 

Así el ozono limpiaría los restos celulares que se acumulan a lo largo de la vida, y en situaciones de estrés, por neutralización de los radicales libres.

Según este concepto, la ozonoterapia preventiva tendría un efecto anti-envejecimiento, dado que el concepto de envejecimiento se basa en la acumulación de radicales intracelulares (estrés oxidativo).

Estos hallazgos pueden tener importantes implicaciones prácticas, dado que las infecciones virales crónicas, el cáncer, las deficiencias autoinmunes y los trastornos neurodegenerativos se acompañan de un estado prooxidante con un deterioro progresivo de la desintoxicación intracelular.

5. REGENERACIÓN DE TEJIDOS: Se ha demostrado que el ozono tiene un efecto estimulante sobre el sistema reticuloendotelial, pudiendo reparar y restaurar la pared interna de los pequeños vasos sanguíneos, resultando en un alto grado de eficacia en la recuperación de úlceras en pacientes diabéticos. 

También se ha demostrado que tiene un efecto beneficioso sobre el óxido nítrico, crucial para mantener niveles óptimos de dilatación capilar y flujo sanguíneo.

6. SÍNTESIS Y LIBERACIÓN DE AUTACOIDES: Varias sustancias, como la histamina, la serotonina, la bradicinina y los eicosanoides (prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos) se denominan autacoides (autocuración). 

No hay signos de ellos en las células, en cambio, se sintetizan y liberan localmente, se metabolizan rápidamente y solo se detectan durante cortos períodos de tiempo. 

Tienen un amplio espectro de efectos en el cuerpo, aunque son reconocidos por su papel como mediadores químicos de la inflamación. 

El ozono juega un papel importante como agente antiinflamatorio, analgésico y vasodilatador, para mantener un adecuado equilibrio entre los eicosanoides con efectos beneficiosos y los que son dañinos.

7. REGULADOR METABÓLICO:Varios estudios han demostrado la acción reguladora del ozono sobre el sistema de metabolismo del organismo y, por tanto, los distintos parámetros bioquímicos utilizados para cuantificarlo. 

Por ejemplo, aquellos con los mismos valores patológicos (colesterol, triglicéridos, creatinina, ácido úrico, glucosa, etc.) se han normalizado al final de los ciclos de tratamiento y aquellos con niveles normales se han mantenido durante todo el proceso. 

Existe evidencia clínica para validar que la ozonoterapia como tratamiento mejora la vida de los pacientes diabéticos, en la medida en que algunos diabéticos insulinodependientes han podido disminuir la dosis de insulina entre un 30 y un 50%, debido a la capacidad del ozono para potenciar las células glucólisis (utilización de azúcar).

Esta combinación de beneficios hace que existan muchas aplicaciones terapéuticas y para diversas enfermedades, por lo que es útil en diferentes áreas de la medicina:

  • Dermatología y Angiología: Heridas, quemaduras, úlceras tórpidas crónicas, dificultades de cicatrización (pie diabético) y tromboflebitis.
  • Enfermedades infecciosas de origen viral (hepatitis o herpes) o causadas por hongos (micosis).
  • Oftalmología: retinitis pigmentosa, glaucoma y enfermedades maculares.
  • Reumatología, traumatología y rehabilitación: inyecciones de ozono para hernias discales, fibromialgia y artritis.
  • Enfermedades alérgicas autoinmunes: Psoriasis, artritis reumatoide, asma, urticaria y prurito (picor).
  • Oncología: Radioterapia adyuvante.
  • Medicina Estética: Como agente rejuvenecedor de la piel (efecto anti-envejecimiento) y para el tratamiento de la lipodistrofia localizada (celulitis).
  • Ginecología: vulvovaginitis y vagintis fúngica o bacteriana.
  • Neurología: Ayuda en los tratamientos de cefaleas vasculares, esclerosis cerebral y Parkinson.
  • Gastroenterología: colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, síndrome del intestino irritable, hemorroides, fisuras anales y fístulas.
  • Psiquiatría: Alivio del estado general con aumento de vitalidad, acción antidepresiva, mejora el sueño.
  • Odontoestomatología: Ayuda en el tratamiento de la enfermedad periodontal, llagas bucales, herpes labial y periimplantitis.
  • Geriatría: El ozono se considera una herramienta terapéutica importante para mejorar la calidad de vida de los pacientes ancianos con neumonía, asma bronquial, diabetes o hipercolesterolemia. Asimismo, aumenta la oxigenación cerebral y mejora los síntomas de pérdida de memoria, mala circulación en piernas y fatiga.

Métodos de aplicación de ozono

Los tratamientos son rápidos, eficaces y económicos, y consisten en una serie de sesiones que varían en cantidad y duración, según la afección a tratar. Las aplicaciones son muy seguras, ya que prácticamente no tienen efectos secundarios.

La mezcla de gas de ozono y oxígeno se puede aplicar de múltiples formas:

  • Localmente mediante el uso de una campana de vidrio o bolsa de plástico, según la parte del cuerpo a tratar (pierna, brazo, etc);
  • Inyecciones locales subcutáneas o intramusculares;
  • Mediante autohemotransfusión que consiste en extraer la sangre, mezclarla con ozono oxígeno, y sin retirar la aguja, reinyectarla nuevamente al torrente sanguíneo;
  • Vía insuflación rectal, que se realiza aplicando directamente el gas a través de un tubo delgado, como un enema;
  • Mediante cremas y ungüentos en forma de aceites ozonizados.

Efectos secundarios

La incidencia de efectos adversos de la ozonoterapia es una de las más bajas encontradas en la medicina, estimada en solo alrededor del 0,0007% en forma de náuseas, dolores de cabeza y fatiga. 

En general, es una terapia muy segura (cuando se administra correctamente y con la dosis recomendada), fácil de aplicar y bien recibida por la mayoría de los pacientes.